2008-02-03 * primavera club 2007

la cronica


PRIMAVERA CLUB 07_03- desembre de 2007.
Auditori del Forum i Apolo _Barcelona

UNA SEMANA PARA DESCUBRIR



La segunda edición del Primavera Club, “hermano pequeño” del ya consagrado Primavera Sound, venía cargada de novedades. Por una parte este año no se celebraba sólo en el parc del forum ,sino que parte de los conciertos eran en el auditori del Forum , pero el resto se trasladaban a las dos salas de Apolo. Por otra, la concepción era completamente distinta; esta vez no era un maratón de viernes y sábado, con coincidencias en distintos escenarios, sino que la apuesta musical se subdividía por jornadas y con pocos solapes. En total, casi una semana de buena música y, sobre todo, de grandes apuestas.

La filosofía del Primavera club parece también alejarse de lo que se viene dando en las últimas ediciones del Primavera Sound. Si es éste los artistas son cada vez de más renombre, participando en al lucha abierta de los festivales por contratar a los mejores, o al menos más conocidos, el Primavera club apuesta, salvo excepciones, por un cartel más experimental. Ésto hace que sea un festival perfecto para descubrir nuevas joyas, para poder ver a artistas no tan accesibles y sobre todo para dar oportunidades a sonidos emergentes.

El lunes en el Apolo, los madrileños Jet Lag fueron los encargados de comenzar el festival. Una sala aún no llena les esperaba, y ellos venían con ganas de presentar su nuevo trabajo, “Forever” poniéndole muchas ganas, muy simpáticos, pero no demasiado buen sonido, no llegaron a convencer del todo.
Los grandes triunfadores de la noche y, posiblemente junto a Thurston Moore, del primavera club de esta segunda edición, fueron unos sublimes The New Pornographers . Tras no haberse prodigado previamente mucho por aquí, repetían festival, pero esta vez sin esa coincidencia de horarios de la pasada edición. A.C. Newman y los suyos, sin su habitual vocalista Neko Case, presentaron su nuevo disco, “Challengers”. Los canadienses no dejaron indiferente a nadie con su pop refinado y sus melodías contagiosas a dos voces. Instrumentos variados para dar forma a una apuesta fresca que a mí al menos me hizo tener un gran lunes

El martes tocaba el turno de la [2], donde abría el inclasificable Raymond Raposa con su proyecto Castanets . El cantautor puede resultar poco accesible en una primera escucha, pero merece la pena meterse en su particular mundo de folk “,marciano” . Minimalismo con sólo su guitarra y sus juegos de distorsiones sonoras.
Siguieron Stars Of The Lid , el duo Brian McBride y Adam Wiltzie, acompañados por su mini orquesta y sus visuales. Su sonido ambiental, fusionado con música clásica se basa sin duda en la repetición de acordes. Se trata de trasmitir sensaciones, pero ni la acústica de la sala ni el entorno eran adecuados para que esto llegara a suceder. Al final no llegaron a cuajar y el público demostró el aburrimiento marchándose incluso de la sala, Sus largos y repetitivos temas no llegaron a transportar como por ejemplo consiguen hacer Sigur Rós.

El miércoles no pude asistir, pero por lo que me contaron fue una pena. Lagartija Nick tocaron “Inercia” y los valencianos Le Jonathan Reilly pusieron en escena su art-punk. A los ritmos de el Guincho, que puso a bailar a todo el Apolo pese a la temprana hora, se sumaba la apuesta electrónica de Crystal Castles y , los que parecen haber sido la sorpresa del festival, los británicos Fanfarlo, banda de pop con sonido cercano a los primeros Arcade Fire. . Se agotaron los cds con su single tras el concierto, por algo será…

Her Only Presence demostraron el jueves en la [2] que tienen mucho que ofrecer. Pese a iniciales problemas de sonido, consiguieron solventarlos y presentaron su segudo disco”The hurt Process”. La cantautora bilbaína Ainara LeGardon cautivó y su voz recordo por momentos a Pj Harvey en estado puro. Su batería hacía doblete y salió al escenario con Nisei para acabar la jornada más ecléctica del festival. Usando el catalán como medio de expresión presentaron su segundo trabajo, que sigue por sus derroteros post hardcore de oscuros recovecos.

Y llego el viernes,,y con el,,,,,EL Auditori del Forum.
El Auditori, ese espacio donde cualquier grupito que pongas va a sonar a gloria y a cualquier grupito siempre le va a dar mucha prestancia, estaba con más de la mitad del aforo lleno. Acierto de la organización, por cieto, seguir con ese espacio, a pesar, de las distancias entre el recinto de tarde y el recinto nocturno. Pero a lo que íbamos, empezamos la tarde con Bracken, trío que mezcla con fuerza bases electrónicas y batería y con un cantante que, a pesar de no estar en su mejor día, no llegaba a desmerecer unas melodías que llegaban calar hondo. Les siguió Jon Vanderlisce, que a diferencia de los primeros, desgranó sus historias a medio camino entre la crítica político-social y la fábula surrealista con una preciosa voz pero sin ninguna novedad a nivel musical, eso sí, los bailes nos llegaron al alma, no será Nureyev, pero podría ser un buen clown post-moderno. Lo último que vimos en el Auditori fue a Liars, y a falta de poder correr un túpido velo, diré que fue una de las grandes decepciones del festival, aburridos a morir, repertorio desacertado y actitud soporífera fueron los ingredientes necesarios para empezar la jornada nocturna con la desagradable sensación de que a lo mejor no estábamos en el sitio correcto.

Tras los conciertos del auditori del Fórum tocaba desplazarse al Apolo. Aposté por The Ponys y no me equivoque. Los americanos presentaban su tercer trabajo, “Turn the Lights Out”, más denso y menos pop. Sonó mucho menos lineal que en el disco y potente en el escenario.
Y para ir entrando en sonidos más rÍtmicos y dar paso a los Djs, los sonidos electrónicos tomaron el Apolo. Problemas de salud de Mark E.Smith hicieron que Von Südenfed, programados, cambiaran por la formación de los otros dos miembros, el duo alemán Mouse on Mars. Llevan desde el 94 destacando por sus mezclas entre tecno, dance y ambient, pero siempre con grandes dosis de sintetizadores analógicos.



La verdad, que a esas alturas del Primavera Club y visto lo visto, empezamos la jornada del sábado con total desgana y lo peor, es que ya no mejoró. Muy bueno en el Auditori el concierto de Sanjosex, presentando su "Temps i rellotge". El resto bien, gracias.


Y para terminar nada mejor que otra grata sorpresa, el pop tranquilo y desenfadado de los newyorkinos Bishop Allen. Tras editar un Ep al mes durante el pasado año al modo Surfjan Stevens, la recopilación salió con el nombre de “The Broken String”. Si la premisa que se autoimpusieron fue “Uno al mes y que todos fueran buenos”, a tenor de lo escuchado en directo parece que lo cumplieron. Nada de otro mundo, fácil de escuchar, pero con un magnetismo especial. Parte de la culpa la tiene su lider y vocalista Justin Rice, que fue capaz de trasmitir y contagiar alegría, ya a la vez hacer que en directo sonaran más rockeros de lo que se podría esperar oyendo el disco. Panderetas y maracas se sumaron para acabar, y la dulce teclista se atrevió por fina subir la voz ya a cantar una canción entera descubriendo una preciosa voz. Sinceros y frescos, de lo mejor del festival.

Y cerraron la [2] el trío de los ángeles The Ettes. Ritmos frenéticos, una batería que golpeaba sin piedad y sonido garajero que al mensoa mi, no me convenció. Si bien había temas que prometían, acabó siendo un poco más de lo mismo, y la voz –grito de su vocalista a demasiados decibelios no ayudó.





cronica por Marta Velez Arce (auditorio Silvia Figueras)



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