2008-02-29 * the raveonettes

bcn_18 de febrero La(2)Apolo

cronica por Marta Velez

THE RAVEONETTES_APOLO [2]_BARCELONA_19_febrero_2008



El Apolo abría sus puertas el lunes para recibir en su sala pequeña, la [2], pero por la puerta grande, a The Raveonettes. A pesar de la fecha, los daneses mueven masas y así se percibió con la sala abarrotada y bastante entregada de principio a fin pese a las carencias de tener que prescindir de una de las dos voces. Pero… vayamos por partes.

Por si alguien aún no les conoce, The Raveonettes son un dúo venido de Dinamarca compuesto por Sune Rose Wagner (él) y Sharin Foo (ella). En 2002 publicaron su primer trabajo, “Whip It On” , y en apenas cuatro años editaron los magníficos “Chain Gang of Love”(2003) y “Pretty In Black”(2005). Acabado su contrato con al multinacional Sony, el cambio hacia una discográfica independiente se hace patente en el álbum que venían a presentar, su reciente “Lust,Lust,Lust” , editado a finales de 2007.
¿A qué suenan The Raveonettes ? Si metemos en una coctelera a “The Jesús and Mary Chain” con “Suicide”, sonidos de los años 50s y 60s como sus adoradas “The Ronnettes” (de ahí parte del nombre) y le echamos una pizca de ruido, bueno, algo más que un poco, tenemos la solución. Armonías vocales para letras a ratos oscuras, guitarras, contundentes, instrumentación eléctrica distorsionada y simplicidad. Canciones con su particular dogma musical: no más de tres minutos. Suficiente,¿ Para qué más?.


En la [2], sobre el escenario pequeño y desnudo, sólo unas cajas-no se puede denominar batería-y dos guitarras. Bajos y bases pregrabadas, quizá en exceso, para un concierto de formato mínimo, de formación más sencilla de los directos a los que acostumbraban. Como siempre han hecho de la sencillez su bandera, tampoco podía extrañar.

El anuncio, esperado tras pasar lo mismo en Madrid el día anterior, de que Sune Rose (el 50 % masculino del dúo) no podría cantar, hacía presagiar lo peor. Si bien se perdieron matices y desde luego es imposible que un grupo que da tanta importancia a las melodías vocales a dos bandas suene igual con una, ella solventó la papeleta con elegancia y actitud.
Sharin tomó el mando desde el principio para ser protagonista absoluta de la noche, como suele ser habitual, pero esta vez por motivo claro. Ella sola, como anunció pidiendo perdón por la afonía de su compañero, tomó el micro y no lo soltó, haciendo suyas cada una de las canciones y llevando el peso del concierto.
“Hallucinations” abrió el concierto seguida del single de “Lust,Lust,Lust” , “Dead sound”.
El tercer corte, el temazo “That great love sound” de su segundo trabajo empezó a calentar el ambiente, si bien sonó un poco cojo sólo con la voz de Sharin . Del mismo álbum, “Let´s rave on” y del “Pretty In Black” “Here comes mary” , que si sonó espectacular sólo con su voz, y “Red tan” hicieron clara su intención de hacer un repertorio que no se centrara el disco que presentaban.
“Love in a trashcan” logró hacer que los pies empezaran a moverse hasta llegar a “tornado”, de su primer disco.
Sharin presentó la el muy radiado segundo single de su último trabajo, “You want the candy”, y recibió un caramelo del público, y acto seguido todos fuimos recompensados por un tema que no suena bien en directo incluso sólo con ella.
Tras el subidón, llegó la parte más insípida del concierto, quizá empezaba a acumularse la sensación de estar quedándose a medias. Pero al final llegó al versión de Stereolab, “un grupo que adoramos, dijo”, del tema “French Disko” y se recuperaron las buenas sensaciones. Final con “Aly” y breve bis de un concierto no demasiado largo, que dejó con ganas de más, lo que tampoco es malo.

En definitiva, el concierto dejó un sabor agridulce. Dulce porque así suena la voz de Sharin y porque fue mucho mejor tocar con la carencia de tener que llevar todo el peso del concierto sola, que cancelar. Porque le sobra saber estar, elegancia y presencia.
Pero también una sensación extraña porque algunos temas perdieron su esencia al no tener esas dos voces que se funden en una y que las hacen tan características, además de por los excesivos elementos pregrabados.
Alabaría como sonaron ruidosos sin perder la frescura, y reconocer que salieron airosos del difícil trago. Tuve el placer de verles en un festival pequeño (Ebrovision) hace tres años, y si bien entonces fue un concierto correcto y completo, esta vez tuvo algo de magnético y especial en la sensación de estar viendo algo distinto por “exigencias del guión”. No siempre todo sale como lo esperamos, y saber buscar alternativas y salir airosos es sin duda admirable.

Dejaron entrever que pueden formar parte del ya estupendo cartel del Primavera Sound 2008, así que quizá puedan resarcirse. Desde luego, estaré encantada de verles de nuevo



Marta Vélez Arce




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